II
Hasta que punto nos
damos cuenta que algo es amor? Y cuando nos damos cuenta que no lo es? O lo que
es peor cuando dejamos de exigirle a
nuestro corazón que debe a amar por mas que el ame a otro? Tengo la leve sensación que la tercera es la
vencida.
Hoy por primer vez
invite a Alex a una cena de trabajo, como mi…? Colóquenle el nombre que quieran. Llego tan puntal, que deseaba que llegase
tarde. Como pedro.
No quería proyectar en
Alex a Pedro. Pero era imposible, era más fuerte que yo, y lo peor de todo, es
que eran completamente diferentes.
Llegamos al lugar,
lleno de lujos y escaleras por todos lados, caras extrañas y ojos tapados de rutina, extrañaba mi lugar en
el mundo.
Alex apretó fuerte mi mano, como señal de que
vuelva en si, se acercaban mis jefes.
Levante la vista, y solo conteste las
preguntas de mi jefe, con los diálogos ya prefabricados en mi mente. Amaba mi
vida en NY, pero sabía en lo mas profundo de mi corazón, que si Pedro nunca me
hubiese dejado, (que mal suena eso) nunca hubiera viajado. No necesitaba todo
esto, solo lo necesitaba a Pedro en mi vida.
A veces en momentos
donde mi concentración tiene que ser la ideal, me pierdo en pensar en cada
palabra, en cada gesto, en todo lo que había pasado con pedro antes de que todo
se hubiera roto, como si nada. No quería entender, en realidad no entendía. Mi
charla con mi mama, mi ultima charla con Pedro. Algo muy dentro mio, sabia que Pedro nunca me podría haber dejado de
amar así como si nada. Por un momento me había alejado completamente de donde
estaba, y volví a ver a Alex al lado
mio, con su sonrisa, tratando de que nadie se de cuenta de mi absoluta
desconcentración. Me susurro por lo
bajo, sobre lo que estaban charlando en la mesa, mientras me acariciaba con su
mano mi espalda, transmitiéndome paz.
Luego se apagaron las
luces, la banda invitada empezaba a llamar a bailar, Alex tomo mi mano, y
salimos juntos al medio de la pista. Inundada de dudas, trataba de no dejar de
mirar su rostro lleno de ilusión, y el mio tan lleno de miedo.
Los recuerdos no
paraban de llegar, y solo quería soltarme de Alex, y correr, correr, correr sin
rumbo, escapar.
Y lo hice.
Le pedí disculpas a
Alex, y sali corriendo, el corrió atrás mio.
-Pau, ¿que pasa?
-Nada, solo que me
quiero ir, perdón… -me di vuelta, hasta que el tomo mi mano-
-Vas a tardar mucho?-
con sus ojos de desilusión-
-Lo que sea necesario…
No quería hacerle daño
a Alex, porque de verdad lo estaba empezando a Amar, pero también amaba el
recuerdo de Pedro, y sabia que no podía
hacerlo feliz, mientras yo tenia cosas inconclusas en mi vida, me iba a odiar si
rompía su corazón, como lo habían echo conmigo.
Me baje del taxi y
empecé a caminar… y a pensar.
Me senté en un banco,
y lo único que trate de descifrar fueron las últimas palabras de Pedro… “es lo
mejor para vos”
¿A caso no era lo
mejor para el? Yo lo amaba, y él lo sabía.
Trate de enfriar mi
enfado, y pensar realmente lo que a Pedro le pasaba. Él no era así como se mostró ese día. Ese no era el, fue una mascara, esos no eran sus ojos, ni esa
su respiración.
Por amor uno es capaz
de hacer cualquier cosa.
De repente Alex apareció
por atrás, y se sentó a mi lado.
-Es el, verdad?
-Alex, paso ya tanto
tiempo, pero todavía no entiendo… me tortura no saber de el…
-Y que te gustaría que
hubiera pasado? Dentro de todo lo malo, que le paso a pedro según vos…
-No lo se… fue muy rápido,
veníamos de reconciliarnos… estábamos plenos, nunca note a un Pedro
desenamorado, para nada…
-Entonces, el se habrá
enterado de algo en esas horas, es lo mas lógico no?
-De que? De lo ultimo
que hablamos fue de mi mama, de mi visita a su casa… a la mañana siguiente todo
fue normal…
-Pedro sabia de tu
trabajo aca en NY?
-A donde queres llegar
Alex? No, no sabia nada, solo se lo conté a mi mama… y ella lo único que hizo
fue recriminarme que por Pedro nunca viajaría…
-No conozco a Pedro,
ni a tu mama, solo a vos, y te aseguro que nadie podría dejarte de amar, ni yo
puedo por más que tu corazón solo piense en otro… Solo una opción tenes, y vos
sabes cual es… no trates de hacer lo que tu cabeza quiera…
Me dio un beso en la
comisura de mis labios, y se fue… pero antes me dijo: “llámalo, yo te voy a
estar esperando”
Empecé a caminar a mi
mono ambiente, subí las escaleras lo mas rápido, entre en busca de el maldito teléfono…
y marque su numero…
No lo analice, no lo pensé,
y se sintió tan bien.
…
-Hola Pedro… Soy paula… se escucha…? –
-Paula? Pedro no se
encuentra, soy Lenna…
Sentí como de vuelta perdía,
por buscarte.
La razón corto la
llamada casi como un estimulo-respuesta.
¿Quién diablos era
Lenna? O mejor dicho ¿Qué demonios estaba pensando?
Pedro ya se había olvidado
de mí.
Me odiaba por creer de
vuelta que todo había sido una confusión, que pedro realmente me amaba, y que
nunca había dejado de hacerlo.
Encerrada, llorando
por todo. Por vos.
¿Cuándo lo intentas, lo
intestas, lo intestas, y nada funciona solo queda rendirse?
¿Cuándo ni el
tiempo cura, solo queda vivir con las heridas?
¿Cuándo sabes que solo existirá un
amor, ningún otro, solo queda vivir de recuerdos?
¿Cuándo sé que te amo,
solo queda dejar de hacerlo?
Hoy, sabía que me tenía
solo a mi misma.
Solo me conocía a mi misma, todo lo demás había cambiado.
Hasta Pedro.
Solo quedaba llorar
hasta agotarme, y dormir.
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Espero que lo disfruten, me gusto escribirlo, mucho...
Se vienen pronto unos capítulos mas interesantes...